jueves, 20 de septiembre de 2012

Personajes importantes: Aníbal Barca


ANÍBAL BARCA: General y estratega cartaginés nacido en Cartago, hijo del fundador del Imperio Púnico en España, Amilcar Barca, fundador del imperio cartaginés en España y comandante de la primera guerra púnica contra los romanos.
Famoso por su genialidad, a los nueve años fue llevado por el padre para España y, según la leyenda, aprendió y juró odio eterno a los romanos. Asumió el comando del ejército (221 a. C.) y se hizo jefe supremo de las tropas de Cartago, después del asesinato del padre y del cuñado Asdrúbal.
Se dedicó inicialmente a la consolidación del dominio cartaginés en la península ibérica y para ese fin hizo varios viajes por el imperio, en el transcurrir de las cuáles incorporó tribus celtas e iberas que vendrían a constituir la base de su ejército. Después de conquistar la ciudad de Sagunto (219 a. C.), aliada a los romanos y dando inicio a la segunda guerra púnica, en España, organizó un gran ejército (cerca de cuarenta mil hombres) con infantería, caballeros y 37 elefantes y cruzó Alpes en dirección Roma.
Durante sus campañas en Italia, el cónsul Públio Cornélio Escipión, el Africano, conquistó todos los territorios españoles que estaban bajo control cartaginés. Aníbal atravesó el océano para defender Cartago (203 a. C.), sin embargo fue definitivamente vencido por los ejércitos de Roma comandados por Escipión, en la batalla de Zama. Roma exigió su rendición (195 a. C.), y él buscó refugio en la corte de Antíoco, en Siria. Tres años más tarde su protector fue derrotado por los romanos y se refugió en Bítinia, en Asia Menor. Roma pidió su extradición (183 a. C.) y, para no ser arrestado por los romanos, prefirió suicidarse tomando veneno. 
Las técnicas de combate inventadas por el general cartaginês en las batallas que trabó contra los ejércitos romanos, fueron consagradas por la historia de los conflictos bélicos. El empleo de armamento pesado móvil y de movimientos envolventes en el escenario de operaciones forma parte del legado transmitido por aquel que fue tal vez el mayor genio militar de la antigüedad.
CRÓNICA DE LA EXPEDICIÓN: Cuando el general cartaginés Aníbal atravesó los Alpes al mando de un ejército de 50.000 hombres, 8.000 caballos y 37 elefantes con el propósito de invadir Roma hace 2.200 años, ni siquiera imaginó que la fama de su osadía perduraría hasta la actualidad.
Tardaron 15 días en abrirse paso a lo largo de 212 km de terreno agreste y cumbres nevadas, acosados por tribus hostiles y la proximidad del invierno. Que hayan logrado avanzar unos 14 km por día ascendiendo a más de 2.750 m de altura resulta una hazaña excepcional aun en nuestros días.
Pero ésa sólo fue una parte de la marcha de 2 400 km y de cinco meses de duración que el ejército de Aníbal había emprendido para invadir Roma durante la segunda Guerra Púnica, entablada entre Roma y Cartago por la posesión de Sicilia. Roma ya había eliminado a la flota cartaginesa, así que no temía una invasión por mar; tampoco podía Aníbal seguir la fácil ruta por la Riviera francesa porque estaba habitada por una colonia griega aliada de Roma en lo que hoy es Marsella.
Aníbal salió de su base en Cartagena, España, en mayo de 218 a.C. Inicio la marcha con casi 60.000 hombres, pero unos 7.000 desertaron cuando llegaron a los Pirineos.
El primer obstáculo que encontraron fue el río Ródano. No se sabe con certeza por dónde lo cruzó Aníbal, pero según el historiador griego Polibio, que escribió hacia 150 a.C., pudo ser entre Fourques y Arles, Francia, donde el Ródano se divide en dos y su cauce hasta el mar es lento y poco profundo.
Una tribu gálica, los volcos, trató de impedirles el paso, así que Aníbal envió un contingente de infantería al mando de su hermano Hannón a que atravesara el río por otro punto y los ahuyentara. Cuando los primeros hombres de Aníbal lograron cruzar en balsas  el río, los volcos se encontraron de repente entre dos fuegos, así que se dispersaron y huyeron.
La gran travesía. Aníbal hizo que su ejército cruzara uno de los pasos más elevados de los Alpes, el Col de la Traversette, para atacar a los romanos en el valle del Po, al final de una marcha de cinco meses desde Cartagena, España: 20 000 hombres murieron a causa del frío, los aludes y los ataques de tribus hostiles, pero los elefantes sobrevivieron.
Para hacer pasar los elefantes al otro lado del río, los soldados cartagineses construyeron muelles de unos 60 m de largo y los cubrieron con tierra; en los extremos de los muelles ataron grandes balsas también cubiertas con tierra para que los animales no se asustaran. Primero hicieron subir a las hembras a las balsas y después a los machos: algunos se asustaron y cayeron al agua, pero el río no era profundo y pudieron salir de él caminando con la trompa fuera del agua, como el periscopio de un submarino.
¿PORQUE LLEVABA ELEFANTES ANÍBAL?: Los elefantes se usaban en la guerra como fuerza de choque, no sólo para atemorizar al enemigo sino también para ahuyentarlo; además podían llevar torretas, en los lomos para disparar flechas o lanzas desde allí, aunque no hay pruebas de que los de Aníbal las tuvieran. Durante la marcha los elefantes eran muy útiles, pues podían transportar 10 veces más carga que un caballo, si bien la cantidad de forraje que consumían era una desventaja: un elefante ingiere unos 140 Kg. de alimento al día.
Los elefantes de Aníbal no eran muy grandes: probablemente medían 2.4 m hasta la cruz. Aníbal los capturó al pie de los montes Atlas, en el norte de África, donde quedaron extintos desde entonces. Aníbal tenía también algunos elefantes procedentes del subcontinente indio, que Cartago arrebató a Egipto.
Los elefantes eran muy apreciados por los cartagineses, como lo demuestran algunas de sus monedas de plata, que tienen efigies suyas grabadas en el reverso. En el anverso dichas monedas mostraban imágenes de dioses y personajes importantes, entre ellos el propio Aníbal.